Si alguien cree que la relación entre políticos y ciudadanos no ha cambiado a lo largo del tiempo y la historia, está muy equivocado. Los temas, los medios, la manera de presentarse ante la gente están en continua evolución, sobre todo en épocas de incertidumbre, tanto en lo económico como en lo social. Vivimos, nadie lo duda, en la era de las tecnologías de la información, y los políticos modernos deben saber que los ciudadanos las utilizan, y quieren políticos que también lo hagan.
Si queremos cuantificar en qué grado los políticos está conectando con la población, a través de estos nuevos medios o de los tradicionales, observamos el brusco descenso que en los puntos de venta están teniendo los medios editados en papel, tanto los de tirada nacional como los de edición local. Resulta evidente que la relación entre unos y otros está dañada, hay una desconexión que lleva a la desconfianza y a la desafección. A no creer en los políticos ni en la política.
Reconstruir la relación del ciudadano con la política es un deber de los que trabajamos para la gente. Y es una obligación a medida que se tiene mayor responsabilidad en dirigir y administrar el interés general. Barack Obama supo ver en las redes sociales una vía para dotar a los estadounidenses, sobre todo a los más jóvenes, de una plataforma para estar en contacto con sus dirigentes, y no sólo para dar mítines por Internet. Todo un ejemplo de cómo identificar los nuevos tiempos y ofrecer respuestas aceptables, positivas y útiles.
Así, la parcialidad -no exenta de sectarismo- que vemos en gran parte de nuestros medios de comunicación es la raíz de su cada vez menor aceptación entre los lectores. No se trata ni de divulgar nuevas formas de pensamiento, ni de establecer una crítica ciega contra quienes se opongan a nuestra manera de ver las cosas. Esa parcialidad se refleja a nivel local, en nuestro municipio. Está ocurriendo con el modo en que se está informando, por ejemplo del cierre de instalaciones municipales dedicadas a actividades culturales o festivas.
Es evidente que estamos ante una reacción de debilidad por parte de quienes gestionan el Ayuntamiento. Una situación que ya advertimos desde Coalición Canaria de Telde hace tiempo. El Grupo de Gobierno del Ayuntamiento rechazó nuestra propuesta de colaborar y participar en acciones conjuntas para amortiguar los efectos de la crisis. No les importó que ofreciéramos un profundo conocimiento de cómo funcionaba el Foro Anticrisis de La Laguna. Una gran ventaja desaprovechada pero que aún estamos a tiempo de recuperar.
En vez de aportar confianza, tanto el Alcalde como los concejales aparecen desbordados e incapaces de aportar soluciones. Es como si por acaparar el poder para ellos solos se les hubieran secado las ideas. Natural, se acostumbraron a elaborar sólo aquellas iniciativas que contaran con dinero… y cuánto más dinero, mejor. Y su modo de relacionarse con sus ciudadanos es tan anticuado como perjudicial.
Es tiempo de echar imaginación a la gestión, promover la colaboración en las organizaciones y en las políticas, de buscar el sentir y la confianza de los ciudadanos, a través de todas las vías disponibles. Coalición Canaria de Telde no se echa para atrás: ni cuando solicitaba participar en el desaparecido “Foro Anticrisis”, ni recientemente, cuando ha presentado en el Parlamento de Canarias propuestas para mejorar determinados barrios de la ciudad: Propuestas aprobadas, como en el caso reciente de Jinámar: la demostración clara de que cuando hay ideas, programa y voluntad, no es posible estar en desacuerdo y se consigue avanzar. Un paso más hacia el objetivo de volver a creer en la política.
Pablo Rodríguez Valido es candidato a la Alcaldía de Telde por Coalición Canaria.